Estaba calurosa la mañana, pero importaba poco. Hacía tiempo que nos debíamos un almuerzo con mi amiga de tantos años. Luego de la segunda limonada con jengibre y pasar lista de nuestras historias, fue ineludible llegar a contarnos cómo estamos en materia amorosa. Tras un fracaso enconado con el padre de sus hijos y episodios reiterados de violencia sórdida, ha encontrado calma en otro hombre que no buscó ni jamás esperó siquiera proyectarse con alguien que proviniera de un mundo tan distinto al de ella.
Las hembras siempre intuyen. Serán los ovarios que las hacen más sensibles y astutas para cultivar y percibir emociones, que me miró fijo a los ojos mientras servían la tilapia y asumió haber aprendido a valorarse tanto, luego de todo lo que sufrió con quien se había casado creyendo que iba a ser el hombre de su vida. Que ahora estando enamorada se había dado cuenta de lo poco y nada que la quiso el padre de sus hijos. Que nunca se había sentido más en paz, regia, inteligente y enérgica que ahora, con este señor que la abraza cada noche y la espera con bossa nova y una copa de carmenere cada tarde, cuando ella vuelve del trabajo.
“Si hasta me creo la Diana Bolocco. Feliz tendría un hijo con él”.
De un zopetón se me viene a la cabeza esa tarde cuando yo ensayaba el cha-cha-cha que debía presentar en “Locos por el Baile” del antiguo canal 13 y llegó la menor del clan Bolocco como notera del backstage, llena de alegría. No era precisamente el hecho que tuviera puesto un vestido soñado de Nicanor Bravo el que la hiciera lucir radiante. Algo en su impronta resaltaba con notoriedad que servía para estar en televisión. Siempre he sostenido que la mejor forma de conseguir un buen trabajo es tener demasiadas ganas de surgir y levantarse.
Entre los pasillos, reuniones de pauta y salas de maquillaje se cruzaron más de una vez. Cristián en esa época trabajaba en la misma señal y arrastraba un par de relaciones roídas y un divorcio hasta con nulidad eclesiástica.
Para los que trabajamos como cara visible de equipos que hacen programas de entretención, la mejor forma de tomarle el pulso a los valores y las lealtades de los compañeros es compartiendo escenario.
Tuve la suerte de debutar con él en la conducción, entonces tengo argumentos de sobra para afirmarlo: Sánchez es de buena tela.
Conviene repasar la inefable filtración de las carpetas con detalles de las razones por las que la Diana tuvo que llevar su divorcio a Tribunales. Pero lo bueno es que pasa mucha agua debajo del puente, pasan los años y en la gente que quiere surgir y ser feliz, la vida siempre paga de vuelta con lo mismo que uno ha cultivado. Luego de todo este tiempo de convivencia sólida, la ejemplar relación que Cristián lleva como padrastro de esos dos niños, el mejor momento laboral de la Diana y un amor a prueba de algo tan complejo como el tiempo y la rutina, esperan hace tres meses otro hijo.
No tengo tanta explicación, pero debo confesar que me alegro cada vez que me entero que traen niños a este mundo con amor.
Anoche estaba a punto de quedarme dormido y mi amiga me llama por teléfono para contarme que se había hecho el test de embarazo. Salió positivo.
Me piden que a través de estas líneas elabore una presentación y resulta que lo único que tengo claro es que soy un fotógrafo que mientras construía un esforzado prestigio en las editoriales, me vi tentado para abultar mi cuenta corriente a cambio de mostrarme a los medios con el mismo desparpajo con el que transitaba por las calles. De eso ya han pasado cuatro años. Tendría que haber cambiado casi toda mi esencia y haber callado cuando más necesito hablar, para convertirme en esos rostros de TV que no hablan de política, que encuentran que todo está regio y que andan siempre con cara de cumpleaños. La sensación más cercana a la libertad en esta jaula de monos, es escribir y mantener este rol secundario, miembro del panelismo y observante agudo del comportamiento televisivo. Mis fotos siguen su curso de cautivar emociones, pero en otra esfera. En la que cualquiera de ustedes puede estar, si quiere.
Como siempre directo, sin envidias y sincero, te felicito-
Por favor…bossa nova y carmenere!!.. quién no se enamora?… En algo estamos completamente de acuerdo, siempre recibimos de una u otra manera (algunas veces más tarde y otras más temprano) exactamente lo que nos merecemos! bsos!
Que bueno que la Diana Bolocco surja….
Jordi, que bien entiendes a las mujeres, eres
un gran hombre,
el compañero ideal, es ese el amante de las cosas simples, de los grandes momentos con lo mejor donde no alcanzan tres, donde las miradas son tan dulces como un chocolate con menta.
saludos,
Guadalupe
Uyy, me emocioné en la frase final, siempre grande Jordi! (me encantas jijiji)